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Terra
La Coctelera

Una mala cita la tiene cualquiera

Todo el mundo sabe que si quieres conocer chicos Madrid es la ciudad perfecta. No sé porqué, pero parece que aquí la regla que dice que en el mundo hay ocho mujeres por cada hombre, aquí no se cumple. Más bien diría yo que en esta ciudad es al revés. Si eres una chica soltera, más o menos mona, y con ganas de pasarlo bien, no vas a tener ningún problema. Ahora bien, que haya muchos hombres no implica que la calidad este a la altura...

Por ejemplo, la semana pasada tuve una cita a ciegas. No es que me apasione eso de las citas con desconocidos, pero una compañera de trabajo llevaba insistiendo en que saliese con un amigo, que era muy mono, muy simpático, con buen trabajo, en resumen, perfecto (entonces te preguntas porque no lo quiere para ella, en fin...) El caso es que accedí, más que nada para que me dejase tranquila y, en parte, porque nunca sabe. Quedamos en el centro y él me recogió con su coche. Como una ya está curtida en esto de los hombres no estaba nerviosa ni nada, pero cuando subí al asiento del copiloto, por poco me da un ataque. A mi lado se sentaba el chico más guapo que había visto en los últimos... seis meses, por lo menos. Moreno, buena planta, sonrisa preciosa, dientes blancos y perfectos(imprescindible). .. Me saludó con un apretón de manos, algo que me desconcertó, pero no le di la mayor importancia.

Me llevó a un bar muy chic en la Gran Vía, que tenía pinta de caro pero como pagaba él, me dio igual. Comenzamos a charlar, me contó que era cirujano (puntos extra), que acababa de llegar a la ciudad y se había comprado un loft en el barrio de Salamanca (más puntos extra) y que llevaba soltero más de un año después de una relación de casi seis (puntos puntos puntos extra). Todo iba como la seda, hasta que llegó el momento de pagar. Él quería pagar con tarjeta ya que no tenía dinero en efectivo, pero como sólo habíamos tomado dos refrescos la cuenta no llegaba a diez euros, el mínimo para esa forma de pago. Mi acompañante discutió con el camarero, sin éxito: las normas son las normas. Hasta que pidió hablar con el encargado, entonces se lió. La discusión subía cada vez más de tono, mi cita decía que aquello era un escándalo, el no poder pagar con tarjeta (en parte, tenía razón) y el encargado acabó diciendo que si no pagábamos, llamaría a la polícia. Al final, y para que no llegasen a las manos, pagué yo, que por suerte tenía veinte euros en el bolso. El chico me dijo que pasaríamos por un cajero y me lo devolvía, pero después de presenciar una escena tan esperpéntica, le dije que me daba igual y que me quería ir a casa. Quiero decir, ¿qué tipo de psicópata (por muy bueno que esté) monta un pollo de tal calibre por no poder pagar con tarjeta? No me quiero imaginar cómo sería como marido, seguro que pedía el divorcio si me atreviese a cocinar con aceite de girasol, por ejemplo.

Moraleja: no es oro todo lo que reluce y si un tío tan guapo y tan buen partido lleva soltero todo ese tiempo, por algo será.

Chica joven soltera busca experiencias en la gran ciudad.

Bienvenidos a mi blog, donde compartiré mis experiencias y vivencias como chica soltera de veintitantos que vive en la gran ciudad. Yo, como muchas chicas jóvenes, dejé mi pueblo natal cuando tenía dieciocho años con la idea de establecerme en la capital y vivir aventuras emocionantes. Al principio, todo era nueva para mi, salir, los chicos, conocer gente… pero con el tiempo, me he dado cuenta de que la ciudad no sólo ofrece grandes oportunidades, sino que también puede ser fría y despiadada. Desengaños amorosos, citas pésimas con hombres extraños, amigos que van y vienen,… pero no todo es negativo. Por eso, me gustaría compartir con vosotros mis historias, algunas divertidas, otras no tantas, pero experiencias vitales al fin y al cabo no tan diferentes de las vuestras, seguramente.